La pandemia ha traído con ella una serie de consecuencias que ha afectado de manera histórica a la economía. Una de ellas ha sido el gran desajuste entre la oferta y la demanda que se ha producido en diferentes ámbitos como es el sector del transporte con el auge del comercio electrónico, el aumento del precio en los productos que tengan que ver con la energía o la falta de oferta en los componentes electrónicos. Pero existe un área que se ha visto duramente afectado y este es el precio de las materias primas.
Las materias primas llegaron a sus mínimos en plena pandemia del 2020, y desde entonces el precio de los recursos básicos se ha disparado, alcanzando cifras históricas. Hablamos de materias primas muy relevantes para el resto de sectores como es la madera, el gas natural y el cobre, entre otros.
Sin embargo, se está viendo que estas subidas en los precios de las materias primas están empezando a suavizarse, con una corrección en el Bloomberg Commodity Spot Index del 2,3% desde los máximos del año, que se tocaron el pasado 25 de octubre.
Los bancos centrales de muchos países de todo el mundo han regulado sus políticas monetarias. Ello indica que los analistas empiecen a observar que los precios de algunas materias ya han tocado techo, y ello debería corregir parte de las subidas que se han vivido en estos meses.
Aun así, este dato no es algo que se vaya a producir en todos los recursos básicos. Por ese motivo, debemos distinguir cuáles son las que podrían haber tocado techo y cuáles subirán más todavía. Por ejemplo, desde Citi explican que:
“la demanda de materias primas ha escalado con la recuperación de la pandemia, algo que suele ocurrir en las recuperaciones de las recesiones. El comportamiento del mercado se ha visto impulsado por factores inflacionistas, los cuales han nacido de los cuellos de botella en las cadenas de suministro. Sin embargo, en la segunda mitad de 2021 han aparecido ciertas diferencias entre sectores que esperamos que continúen en 2022”.
Según indica la entidad bancaria, el 2022 será un buen año para poner en práctica estrategias de carry trade en el ámbito de los recursos básicos: “estrategias con posiciones cortas en los spreads de corto plazo, y largas en las de lago plazo.”
Estas estrategias se beneficiarán del cambio, partiendo de una situación de reducción de inventarios a una de incremento. Mientras la oferta y la demanda se normalizan, esto afectará sobre todo al mercado de la energía, pero también a otros sectores como el del metal y el agrícola.
El hierro, el gas natural y el petróleo experimentarán caídas importantes en su cotización
Citi indica también que el precio de algunas materias primas deberían bajar notablemente el próximo año. Las más destacables son el gas natural, el oro, el hierro y el petróleo. En el caso del petróleo se estima que disminuya su precio en un 35%, el 56% en el hierro, mientras que se estima que la cotización del gas baje un 70%.
En el caso del níquel y el cobre, los precios se mantendrán en el entorno en el que se valoran actualmente. Ello supone que tendrá una caída prevista del 2,6%, en el caso del níquel. Y una subida del 3% del cobre que durará hasta finales de 2024.
Un dato destacable es lo que ocurre con el aluminio. Está previsto que el precio de esta materia prima siga subiendo, con un repunte del 22% de aquí a finales de 2023.
Y por otro lado, Citi también indica que los elevados precios del petróleo podrían desembocar en una respuesta fuerte por parte de la oferta el año que viene, incrementando los inventarios por encima de lo esperado. Y este último dato debería provocar que no suban más los precios de este recurso tras el invierno. Según la entidad bancaria: “el aumento de oferta no será sólo por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): «Los países no OPEP, como EEUU, Canadá, Brasil, Surinam, Guayana y Noruega podrían aumentar la oferta 2,5 millones de barriles diarios».




